Muchas veces nos apresuramos en la toma de decisiones. No suele ser algo innato, si no que está influido por un gran número de factores que nos pueden llevar a cometer la gran cagada del siglo. A veces, pararse a pensar no sirve de nada cuando tu mente ya tiene una idea preconcebida de lo que va a pasar o de lo que, en muchas ocasiones, ya ha pasado en la misma.
En algunas circunstancias, es fácil solventar este tipo de cagadas que los impulsos nos pueden llevar a cometer puesto que resultan casi triviales en nuestra vida; por el contrario, otras muchas no pueden enmendarse y es cuando entramos en el bucle de los porqués y las lamentaciones.
Resulta difícil pensar que te has fallado a ti misma por una simple tontería, pero resulta fácil decir lo muy orgullosa que te sientes por haber conseguido algo de lo que tenías ganas de una forma u otra. Engañarse a sí mismo. Eso es lo que hacemos la mayoría de los mortales. Queremos impregnar nuestra mente de una idea errónea para no sentirnos tan culpables, que la estrujamos al máximo cubriendo con un tupido velo la causa o idea real que ha dado lugar a la situación.
Como he dicho anteriormente, no es intrínseco en el ser humano; si no que, principalmente, está supeditado a una serie de factores adquiridos por diversos comportamientos que se encuentran al mando de la sociedad actual: Que tener una 38 está de más, que tener ganas un sábado por la noche de ver una película en lugar de echar un polvo es raro, que tirarse a tres en una noche "me sabe a poco"...
Soy la primera que, en este sentido, levanta la mano como culpable. No juzgo a la sociedad en general, si no a mi particularmente. TODOS adoptamos, en mayor o menor medida, este comportamiento al mando de la globalización de los sentimientos y actitudes pautados como "correctos". Por todo ello, vamos a intentar ser un poquito más "nosotros", no dejarnos llevar por el qué dirán, pautar nuestros propios límites, nuestras metas y objetivos pero sin que ellos estén marcados por un hurry up en el camino.
Dentro de la bola de nieve del escritorio de mi padre había un pingüino con una bufanda a rayas rojas y blancas. Cuando yo era pequeña, mi padre cogía la bola de nieve, dejaba que se amontonara en la parte superior y le daba rápidamente la vuelta. Los dos contemplábamos como caía la nieve alrededor del pingüino. El pingüino estaba solo allí dentro, y eso me preocupaba. Cuando se lo comenté a mi padre, dijo: "No te preocupes, tiene una vida agradable. Está atrapado en un mundo perfecto".
lunes, 3 de febrero de 2014
domingo, 26 de enero de 2014
Free lives, free waves.
Llevo toda la mañana escuchando a un hombre pedir limosna en la esquina situada en frente de mi casa. Resulta casi irónico que yo; sentada, arropada con mil mantas y más feliz por acabar los exámenes que nerviosa, tenga todo eso que él pide. En su mano, llena de heridas propiciadas por el tiempo, muestra una fotografía: la de su familia. En la otra y bajo el brazo, paquetes de pañuelos que, son lo único que le permiten llevar algo a casa.
Algunas personas pasan de largo. Otras, lo miran de reojo e incluso se atreven a pensar si verdaderamente sufre tanto como parece. Las señoras más mayores con forros y abrigos de piel, miran la fotografía familiar creyendo entender lo que realmente está pasando pero, ignorándolo completamente.
"No tengo nada suelto", es lo único más parecido a la realidad que he escuchado salir de la boca de un transeúnte.
Por unos minutos, ha permanecido en silencio. Un silencio incómodo. Su voz se escapa entre el aire, con poca fuerza; dejando entrever el sufrimiento que le acarrea que otro día más se esfume entre sus manos, sin poder hacer nada al respecto. Sólo ha permanecido callado para recuperar la voz, para recuperar la fe en otra persona nueva que pasea de la mano de otra y que, a falta de nuevas reacciones, pasa de largo sin percatarse siquiera del aspecto del hombre.
El cambio viene después. Cuando ya cesa, simplemente se apoya en la esquina; esperando el paso de personas y, sin decir nada, ofrecer los paquetes que tan poco rentables han resultado salirle. De repente, un tipo con un sombrero negro, se acerca, le mira a los ojos y le dice a su mujer que espere unos segundos antes de continuar con su paseo. Sus ojos claros, miran fijamente los del hombre, desgastados de tantas lágrimas perdidas en el tiempo. Extiende su brazo y echa unas cuantas monedas sueltas, al mismo tiempo que el mendigo esboza una sonrisa que parece salirse de su cara. "Gracias, muchas gracias. Gracias, gracias, gracias..." Es lo único capaz de balbucear. Pero lo agradece de verdad. El lo sabe. El hombre con el sombrero negro lo sabe. Su mujer lo sabe. Pero los transeúntes lo ignoran.
Luego bajo la vista a mis apuntes, subrayados con diez mil colores para ver si así mejora la cosa y se quedan grabados para siempre en mi memoria, al menos hasta el día del examen. Vuelvo a mi realidad. Esa que tanto me jode a veces, pero que doy gracias porque así sea.
Llena de retos, metas, ideales... Pero no tan jodida como la de tantas y tantas personas, que como consecuencia de la situación actual, se ven abocadas a pedir limosnas, refugio, comida, o simplemente un porvenir para sus familiares. El precio a pagar muchas veces es alto, pero están dispuestos a arriesgarlo todo por una vida digna; no llena de comodidades, pero que les permita ser, al menos, un poquito más felices.
Algunas personas pasan de largo. Otras, lo miran de reojo e incluso se atreven a pensar si verdaderamente sufre tanto como parece. Las señoras más mayores con forros y abrigos de piel, miran la fotografía familiar creyendo entender lo que realmente está pasando pero, ignorándolo completamente.
"No tengo nada suelto", es lo único más parecido a la realidad que he escuchado salir de la boca de un transeúnte.
Por unos minutos, ha permanecido en silencio. Un silencio incómodo. Su voz se escapa entre el aire, con poca fuerza; dejando entrever el sufrimiento que le acarrea que otro día más se esfume entre sus manos, sin poder hacer nada al respecto. Sólo ha permanecido callado para recuperar la voz, para recuperar la fe en otra persona nueva que pasea de la mano de otra y que, a falta de nuevas reacciones, pasa de largo sin percatarse siquiera del aspecto del hombre.
El cambio viene después. Cuando ya cesa, simplemente se apoya en la esquina; esperando el paso de personas y, sin decir nada, ofrecer los paquetes que tan poco rentables han resultado salirle. De repente, un tipo con un sombrero negro, se acerca, le mira a los ojos y le dice a su mujer que espere unos segundos antes de continuar con su paseo. Sus ojos claros, miran fijamente los del hombre, desgastados de tantas lágrimas perdidas en el tiempo. Extiende su brazo y echa unas cuantas monedas sueltas, al mismo tiempo que el mendigo esboza una sonrisa que parece salirse de su cara. "Gracias, muchas gracias. Gracias, gracias, gracias..." Es lo único capaz de balbucear. Pero lo agradece de verdad. El lo sabe. El hombre con el sombrero negro lo sabe. Su mujer lo sabe. Pero los transeúntes lo ignoran.
Luego bajo la vista a mis apuntes, subrayados con diez mil colores para ver si así mejora la cosa y se quedan grabados para siempre en mi memoria, al menos hasta el día del examen. Vuelvo a mi realidad. Esa que tanto me jode a veces, pero que doy gracias porque así sea.
Llena de retos, metas, ideales... Pero no tan jodida como la de tantas y tantas personas, que como consecuencia de la situación actual, se ven abocadas a pedir limosnas, refugio, comida, o simplemente un porvenir para sus familiares. El precio a pagar muchas veces es alto, pero están dispuestos a arriesgarlo todo por una vida digna; no llena de comodidades, pero que les permita ser, al menos, un poquito más felices.
domingo, 6 de octubre de 2013
STOP AND STARE
Por H o por B no sé como se las apaña una para que las cosas salgan como salen. A lo mejor significa más de lo que pienso; a lo mejor significa que me rinda, que acepte lo que venga y que no luche por lo que quiero... Pero siempre pienso que hay algo más escondido para mí. Que no tengo porque ser una conformista, que necesito ir más allá y que algo grande me espera, por y sólo para mí.
Que le voy a hacer, soy feliz en mi IGNORANCIA.
Que le voy a hacer, soy feliz en mi IGNORANCIA.
domingo, 15 de septiembre de 2013
I'LL BE YOURS
Por eso no me gusta decir que son despedidas. Por eso intento alargar el momento, no pensar en que los años pasan y que parece que fue ayer cuando entré por la puerta de esa residencia. Han cambiado tantas cosas, podríamos decir que nuestra vida ha dado un giro de 360 grados sin que ni siquiera, nosotros mismos nos diéramos cuenta.
Las cosas siguen cambiando, nadie sabe como acabaremos este año; pero si como hemos empezado, de nuevo TODOS juntos. Dije que no escribiría nada de esto hasta que realmente llegara el momento y, mirad para mí ahora ha llegado, si, justo en el momento en el que volvemos a reencontrarnos. Ese momento que cambia todo, que parece que no nos ha separado, que seguimos siendo los mismos, que nos conocemos mejor que a nadie, que tenemos esa facilidad para tirar de uno cuando lo necesita, cuando necesita que esa sonrisa vuelva a su rostro, cuando nosotros mismos necesitamos que lo haga, egoístamente. Porque su felicidad marca la nuestra propia, porque su risa evoca la nuestra.
Y aunque algunos se vayan, aunque duelan esos "hasta pronto" nunca serán como un "adiós". Porque "un adíós" es para SIEMPRE, y lo nuestro es POR SIEMPRE.
I'LL BE YOURS- THOSE DANCING DAYS
Y aunque algunos se vayan, aunque duelan esos "hasta pronto" nunca serán como un "adiós". Porque "un adíós" es para SIEMPRE, y lo nuestro es POR SIEMPRE.
sábado, 6 de julio de 2013
So many times...
"Tantas veces me dijiste y demostraste lo que era ser fuerte, tantas veces, fueron infintas, que ahora no me creo todo lo que está pasando. Todo el optimismo, las risas...
Parece como si se hubieran desvanecido, sin un porqué, sin saber el inicio de todo, ni cual fue exactamente la causa. Sólo sé que si me lo demostraste en algún momento, es porque tu eres capaz de hacerlo, de conseguir que todo vuelva a ser como antes; que únicamente es lo que espero y deseo.
Sé que eres fuerte y que lo serás, en un futuro no muy lejano. Que las lágrimas quedarán como recuerdos pasajeros de una época en la que quizás nos mostramos demasiado débiles con, por y para el mundo."
Parece como si se hubieran desvanecido, sin un porqué, sin saber el inicio de todo, ni cual fue exactamente la causa. Sólo sé que si me lo demostraste en algún momento, es porque tu eres capaz de hacerlo, de conseguir que todo vuelva a ser como antes; que únicamente es lo que espero y deseo.
Sé que eres fuerte y que lo serás, en un futuro no muy lejano. Que las lágrimas quedarán como recuerdos pasajeros de una época en la que quizás nos mostramos demasiado débiles con, por y para el mundo."
jueves, 27 de junio de 2013
Siempre es bueno aclarar las cosas.... Cuando las aclaras, claro.
Madejilla de hilo que, cada vez se va enredando más, de la cual pierdes la punta, que no sabes ni dónde la dejaste. Intentas encontrar el inicio, la causa de porqué se perdió y no sabes si llegarás a localizarlo, pero lo intentas o al menos piensas en seguir intentándolo.
Pero en el fondo te da miedo, piensas en qué pasaría si la punta estuviera rota, si resultara inservible y si ya no pudieras volver a arreglarlo, porque está claro que puede que no vuelva a ser la misma madeja de hilo que un día encontraste y que te sirvió para tejer tantas historias, tantos encuentros y tantas risas esparcidas por ahí.
Mientras tanto, decides buscar otras, de otros colores, formas; intentando que éstas te ayuden, pero hay muchas que antes eran realmente importante y que resultaban eficaces y que, sin embargo, ahora mismo están "ausentes".
Sólo quieres que vuelva, que vuelva a enredarse entre los dedos, encontrar la punta como la dejaste y volver a tejer las mismas historias, las mismas risas, nuevos sueños, nuevos encuentros; esos que marcan tu vida, esos que no se olvidan.
Pero en el fondo te da miedo, piensas en qué pasaría si la punta estuviera rota, si resultara inservible y si ya no pudieras volver a arreglarlo, porque está claro que puede que no vuelva a ser la misma madeja de hilo que un día encontraste y que te sirvió para tejer tantas historias, tantos encuentros y tantas risas esparcidas por ahí.
Mientras tanto, decides buscar otras, de otros colores, formas; intentando que éstas te ayuden, pero hay muchas que antes eran realmente importante y que resultaban eficaces y que, sin embargo, ahora mismo están "ausentes".
Sólo quieres que vuelva, que vuelva a enredarse entre los dedos, encontrar la punta como la dejaste y volver a tejer las mismas historias, las mismas risas, nuevos sueños, nuevos encuentros; esos que marcan tu vida, esos que no se olvidan.
Cuando intentas dar lo mejor pero no tienes éxito, cuando consigues lo que quieres pero no lo que necesitas, cuando te encuentras tan cansada pero no puedes ni dormir...
domingo, 2 de junio de 2013
MISS THEM.
Pues claro que echo de menos muchas cosas, eso está claro. Pero creo que si no echara de menos tantas cosas el término "echar de menos" no existiría para ninguno de los mortales. Aunque parezca cacofónico y repetitivo, no he encontrado una forma mejor de expresar cómo y cuánto echo de menos tantas cosas: materiales, personales, familiares...
Resulta raro echar de menos cuando las tienes, cómo quién dice, a un paso. Cuando tus días se llenan de otras palabras que no son las suyas, pero que te ayudan a sobrellevarlo. Pero justamente es cuando te acuerdas de algo, de alguna situación difusa pérdida en algún lugar recóndito de tu memoria. Alguna frase que te dijeron que sabías que nunca ibas a olvidar; algunas risas compartidas por cualquier tontería, siempre a cargo de una Heineken, esas que tanto nos gusta compartir también.
Esas cosas que ellas sólo saben de ti, que nunca le has contado a nadie, que es lo que hace tan especial vuestra relación. Momentos de "lloronas" viendo películas tristonas, soportando pérdidas, pero sobre todo alegrías. Gritar como locas cuando a una de nosotras se nos cumple un sueño, cuando se hace realidad esa fantasía, cuando crees que tocas con la punta de los dedos el cielo... y cuando te encuentras por el subsuelo.
Eso es "echar de menos", en el fondo, aunque no habléis todos los días, aunque durante algunas épocas parecen haberse borrado del mapa, aunque la relación parezca que vaya en declive. Las sigo y las seguiré echando de menos siempre que no estemos juntas.
Os quiero princesas y principeso.
Resulta raro echar de menos cuando las tienes, cómo quién dice, a un paso. Cuando tus días se llenan de otras palabras que no son las suyas, pero que te ayudan a sobrellevarlo. Pero justamente es cuando te acuerdas de algo, de alguna situación difusa pérdida en algún lugar recóndito de tu memoria. Alguna frase que te dijeron que sabías que nunca ibas a olvidar; algunas risas compartidas por cualquier tontería, siempre a cargo de una Heineken, esas que tanto nos gusta compartir también.
Esas cosas que ellas sólo saben de ti, que nunca le has contado a nadie, que es lo que hace tan especial vuestra relación. Momentos de "lloronas" viendo películas tristonas, soportando pérdidas, pero sobre todo alegrías. Gritar como locas cuando a una de nosotras se nos cumple un sueño, cuando se hace realidad esa fantasía, cuando crees que tocas con la punta de los dedos el cielo... y cuando te encuentras por el subsuelo.
Eso es "echar de menos", en el fondo, aunque no habléis todos los días, aunque durante algunas épocas parecen haberse borrado del mapa, aunque la relación parezca que vaya en declive. Las sigo y las seguiré echando de menos siempre que no estemos juntas.
Os quiero princesas y principeso.
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